El Gallo Colgao

Se trata de una tradición venezolana bastante bizarra, la cual vi en práctica en un pueblo del Estado Mérida.

En el gallo colgao se construye una especie de portería de fútbol con tres estacas de madera, lo suficientemente grande como para que pase un hombre a caballo por debajo.

En el medio del palo superior se coloca una polea para deslizar la cuerda con que se amarra al gallo de cabeza.

Mientras los hombres que van a caballo pasan por debajo de esta portería probando agarrar al gallo colgao patas pa´rriba, otro hombre sube y baja al animal igual como si fuera un papá intentando que los niños no le peguen a la piñata. Leer el resto de esta entrada »

Troposki: Una Bestia de Tres Patas

Troposki resulta ser un joven estudiante de bachillerato de un colegio del este de la capital, el cual nació con un don de la naturaleza: un exagerado miembro mayor en tamaño que el resto de los mortales promedio.

El hecho en cuestión se remonta a una reunión para un trabajo del colegio, de esas típicas en las que dos trabajan y el resto de los manganzones se dedica a realizar cualquier tipo de barbaridad para matar el ocio.

Totalmente aburridos, aquellos ociosos, después de asaltar el bar del papá del dueño de la casa, se dedicaron a buscar a Troposki el cual estaba misteriosamente desaparecido. -

-¿Dónde estará Troposki?- se preguntaban. Leer el resto de esta entrada »

El Cepillo Amarillo

Anuncio: perdimos la información del autor de este relato. Si eres tal y quieres que tu nombre salga aquí, por favor escribenos. Gracias.

El siguiente relato trata sobre los placeres mágicos y rituales de algunos seres de este planeta. Todo pasó un día cuando pasé un momento por casa de mi amigo Gustavo el cual se encontraba en compañía de su primo Humberto. Entré a la casa, pregunté por él a su abuela a la cual llamaremos “pobre ingenua” y subí las escaleras. Al llegar a la parte de arriba me llevé la gran sorpresa… los panas estaban en el baño totalmente desnudos jugando con el cepillo amarillo de la suerte.  Leer el resto de esta entrada »

El correo de mi novia

Por Jesús Rodríguez (chucho_rodriguez@yahoo.com)

“Tranquila, mi amor. Dame tu clave que yo te lo reviso”

La espigada e ingenua muchacha le confió la clave del correo electrónico a su novio para que le limpiara su cuenta, dado que ella “no sabía” y ya la tecnología la tenía, según sus propias palabras, histérica. El noble muchacho cortésmente aceptó ayudarla y enseñarle -como buen hombre seguro de sí mismo- la manera en que se hacen las cosas en esta vida. La manera correcta.

Sucede que el Sr. Autoconfianza se sienta frente a su PC, busca la página, coloca el login… busca la contraseña en el papelito rasgado que celosamente guardó en su bolsillo, al lado de su pañuelo sucio y el llavero de pepa e’ zamuro que le regaló su tímida y débil novia. Lee los siete dígitos. Se siente poderoso, fuertemente sentado sobre la vulnerabilidad femenina. Ahora podré ver si recibe mis correos… no, mejor aún, si en algún momento le envío un correo hiriente por alguna pelea, lo puedo borrar cuando me arrepienta. ¡Pero mosca, chamo, rapidito antes de que ella lo revise primero! Leer el resto de esta entrada »

Un día en la vida de un venezolano

Hoy en la mañana, al levantarme, me di cuenta de que el despertador no había sonado porque se fue la luz en la madrugada. Me levanté tarde y pensé que no iba a poder hacer todas las cosas que tenía pendientes. Cuando fui a cepillarme los dientes, me percaté de que no había agua. Tuve que hacer todas mis labores de higiene con medio litro de agua que quedaba en un potecito.

Al salir del baño, fui a mi computadora a hacer un trabajo y descubrí que estaba guindada, probablemente por la ida de la luz, al reiniciarla, pude notar que la fuente de poder estaba sonando extrañamente; luego de media hora logré que funcionara de nuevo. Como se va la luz por lo menos una vez por semana aqui en Puerto la Cruz, creo que se está echando a perder, igual que la nevera que ya hemos tenido que reparar 2 veces por el mismo problema. Leer el resto de esta entrada »

Adversidad fisiológica I

Por Jesús Rodríguez (chucho_rodriguez@yahoo.com)

Otra tarde más en el club. Esperaba que su fisiología no se manifestara como solía hacerlo. Sí, al pana le parecía una tarde apacible llena de más de lo mismo: Primero, la piscina. Seguramente la habrían limpiado del vómito de aquel niño que se metió justo después de comer. Y pensar que siempre pensó que lo de “no te metas a la piscina todavía, que acabas de comer” era pura basura paterna para aquietar al pequeño anticristo aunque sea por un ratico. Bueee… con vómito o sin él, igualmente se estaría bañando en miao ajeno. ¡Yo también me meo aquí!, solía pensar para aliviar su pesar. Leer el resto de esta entrada »

Cómo los prefieren los hombres

Unos los prefieren tímidos y flacuchentos, otros los prefieren erguidos y robustos, otros muy suaves y de piel delicada, otros con olor a frutas y otros simplemente los quieren tener en la boca sin importar su apariencia ni textura. Por supuesto, nos referimos al simpático botoncillo eréctil rico en terminaciones nerviosas conocido comúnmente como pezón, una de las principales zonas erógenas del cuerpo humano. En el caso de la mujer, su mágico poder de atracción está directamente relacionado con el área de piel que lo rodea llamada aréola y con el tamaño y forma del seno. La proporción entre estos tres elementos es muy importante, ¿se imaginan a una dama que tenga un pezón del tamaño de una manzana o una aréola que cubra todo el seno? Bueno, de estas últimas conocemos a un par, pero definitivamente éste no es el mejor recuerdo de aquel objeto que instintivamente comenzamos a chupar desde muy temprana edad. Y aunque existen mujeres que no tienen pezones (!), dediquémonos a viajar por el jovial mundo de esos hermosos botoncitos que se muestran de manera muy erótica en una franela blanca mojada y las distintas preferencias que algunos niños ya bien creciditos tienen por ellos… Leer el resto de esta entrada »

Las aventuras del Chivo. Parte IV

FLOR

Estudiaba conmigo, pero no fue sino hasta que entré en las residencias 2000 buscando a Daniel cuando la conocí. Estaba con una amiga, Sandra. Buen cuerpo, poca edad y cabeza, combinación ideal para un joven de diecisiete años sin padre y madre cerca. Sandra también estudiaba conmigo.

Como siempre comencé a caerle a Sandra y terminé empatado con Flor. Aun no se si fue buena decisión, pero Sandra me pareció tan fuera de este mundo –por lo loca – que decidí caerle, como siempre, a la menos bella.

Lo único malo que tenía Flor, aparte de su nariz de cohete, de que jodía mucho y de me ladillaba que jode, era su papá. El tipo no me podía ver ni en pintura, tanto es así que tiempo después de empatarme tuve que firmar una caución de no agresión, pero esa es otra historia. Leer el resto de esta entrada »

Las aventuras del Chivo. Parte III

MONTALBAN, DONDE COMO ENTRÉ, SALÍ

En ese mes cumplió años mi primo Nano. El Nano y yo éramos como hermanos y ese era el primer cumpleaños que pasaríamos juntos, así que lo celebramos en grande. Entre él y yo nos tomamos una caja de polarcitas y una botella de Etiqueta Negra. Me quedé en su casa y nos acostamos a las cinco de la mañana, yo tenía un examen de Sociología al día siguiente, era un jueves. Cuando por fin nos acostamos sentí una mano que me tocaba el muslo.

- Despiértate mijo, que ya son las seis – era mi tía Sonia.

Fue increíble, sentí que no había dormido ni siquiera cinco minutos cuando ya me estaba despertando para irme a la universidad. Me bañé y mientras lo hacia pensé:

- Cada vez estás mejor, media caja de POLAR y media botella de güisqui tú solo, no hay quien te pare hermano, je, je, je… Leer el resto de esta entrada »

Las aventuras del Chivo. Parte II

PTO. ORDAZ, MI PRIMER DOBLE PLAY

Antes de irme a Caracas para comenzar la universidad decidí pasearme por toda Venezuela. Al menos por gran parte de ella. Comencé por Trujillo, donde asistí a un campamento Juvenil en la Mesa de Esnujaque.

En Esnujaque conocí a Alisa. Pareciera ser que en algún momento de mi existencia, mi vida comenzó a girar en torno al sexo, al sexo femenino, claro, y yo, aunque realmente no recuerdo cuando fue, no pensé que tuviese nada malo.

Alisa y yo no tardamos mucho en intimar, así que cuando terminó el campamento no tarde más de una semana en salir corriendo a Puerto Ordaz, donde ella vivía. Allí pasé 21 días exactos divirtiéndome con ella, su novio y su hermana. Leer el resto de esta entrada »